Siempre las mujeres de mi país se han quejado de lo "mamitis" (por no decir mamones) que somos los hombres chilenos. Sin ir más lejos, cabe recordar que uno de nuestros íconos deportivos como Iván Zamorano, reconocido en el mundo por ser un "guerrero mapuche", se llevó a su madre (Sra Alicia) a vivir con él por cuanto país jugó; sencillamente el muchacho no podía vivir sin las cazuelas que le preparaba su progenitora. Y qué decir de las féminas que se arrastraban por el parafernálico Bam Bam. Larga es la lista: la Titi, la Daniella Campos, dicen que también se comió a la Paola Camaggi, y hasta el mismísimo Amavisca. Todas ellas tenían ´que pasar por el beneplácito de Doña Alicia, por tanto no me extrañaría que su fallido matrimonio con la Kenita se haya producido por algún enojo de la Sra Zamora con la "Cameron Diáz chilena".
Conclusión: Bam Bam es y seguirá siendo un Mamón.
Sin embargo, dichosos todos aquellos hijos que son regaloneados por sus madres. El último martes, mi madre se encontraba por la región, y obviamente tenía que pasar a la casa de sus queridos hijos. Después del protocolar saludo, ella se dirigió a la cocina a preprar cuanta cosa comestible encontró para darle satisfacción a mi famélica barriga.
Al día siguiente, ella como buena madre se levanta antes que todo el mundo para prepararme el desayuno y llevármelo a mi cama con el diario y su suplemento deportivo: la bandeja traía distintos tipos de panes, con jamón, queso, palta; incluso hasta había jugo natural de naranja, frutas y un despertador café.
No me quedan más que palabras de agradecimiento hacia aquella noble mujer, porque sabe que si no comiera me moriría, por tanto solamente hacía lo básico para mi vida, me alimentaba hasta ver mi cara sonriente de tanto aliemento.
Es por ello, que todas aquellas muejres que se quejan de lo mamones que podemos llegar a ser los chilenos, es porque todavía no cachan lo que un hombre necesita (la pelea en el ring tb es necesaria); si alguna fémina decide contraer el sagrado vínculo del encarcelamiento con mi persona, se tendrá que someter a un entrenamiento exhaustivo con mi madre, para que le enseñe a cocinar todo, pero absolutamente todo lo que me gusta; de lo contrario tendrá que soportar que mi santa e inmaculada madre nos visite cuantas veces estime conveniente para contrarrestar la abominable comida de la esposa.
Me parece que a las mamurris de mi patria caen en la envidia, ya que no saben satisfacer a un hombre en uno de los aspectos más básicos y funadamentales del hombre (la comida); en cambio las mamás la llevan en este aspecto.
Asique futura Sra Lembeye, vaya aprendiendo desde ya a preparar Kuchen de frutilla... en babydoll porsupuesto.
Conclusión: Bam Bam es y seguirá siendo un Mamón.
Sin embargo, dichosos todos aquellos hijos que son regaloneados por sus madres. El último martes, mi madre se encontraba por la región, y obviamente tenía que pasar a la casa de sus queridos hijos. Después del protocolar saludo, ella se dirigió a la cocina a preprar cuanta cosa comestible encontró para darle satisfacción a mi famélica barriga.
Al día siguiente, ella como buena madre se levanta antes que todo el mundo para prepararme el desayuno y llevármelo a mi cama con el diario y su suplemento deportivo: la bandeja traía distintos tipos de panes, con jamón, queso, palta; incluso hasta había jugo natural de naranja, frutas y un despertador café.
No me quedan más que palabras de agradecimiento hacia aquella noble mujer, porque sabe que si no comiera me moriría, por tanto solamente hacía lo básico para mi vida, me alimentaba hasta ver mi cara sonriente de tanto aliemento.
Es por ello, que todas aquellas muejres que se quejan de lo mamones que podemos llegar a ser los chilenos, es porque todavía no cachan lo que un hombre necesita (la pelea en el ring tb es necesaria); si alguna fémina decide contraer el sagrado vínculo del encarcelamiento con mi persona, se tendrá que someter a un entrenamiento exhaustivo con mi madre, para que le enseñe a cocinar todo, pero absolutamente todo lo que me gusta; de lo contrario tendrá que soportar que mi santa e inmaculada madre nos visite cuantas veces estime conveniente para contrarrestar la abominable comida de la esposa.
Me parece que a las mamurris de mi patria caen en la envidia, ya que no saben satisfacer a un hombre en uno de los aspectos más básicos y funadamentales del hombre (la comida); en cambio las mamás la llevan en este aspecto.
Asique futura Sra Lembeye, vaya aprendiendo desde ya a preparar Kuchen de frutilla... en babydoll porsupuesto.
